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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>laverdaddelasmentiras</title><description>Observando la realidad cubana, tras la ventana borrosa del abatimiento y los vahos de la desesperanza, me hac&#xED;a muchas preguntas que en esencia eran todas la misma. &#xBF;C&#xF3;mo pudo ser? &#xBF;C&#xF3;mo se lleg&#xF3; hasta este punto del camino?, &#xBF;C&#xF3;mo se convierte una sociedad heterog&#xE9;nea, con sus diferentes estratos sociales, en una masa uniforme y maleable a merced de un l&#xED;der?&lt;br /&gt;</description><link>https://laverdaddelasmentiras.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>La verdad de las mentiras (III)</title><link>https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/2008/042801-la-verdad-de-las-mentiras-iii-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/2008/042801-la-verdad-de-las-mentiras-iii-.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">El gobierno cubano de estos a&ntilde;os de socialismo ha conseguido elaborar una doctrina propia, un refrito de marxismo-leninismo con las ideas soberanistas y nacionalistas de Jos&eacute; Mart&iacute;, donde tambi&eacute;n tienen cabida todos los h&eacute;roes nacionales que han destacado en la historia, desde las guerras independentistas hasta los tiempos republicanos. Para conseguirlo se ha apropiado de la porci&oacute;n adecuada de cada uno, y con una precisi&oacute;n de cirujano ha desechado de modo interesado todo lo dem&aacute;s, hasta el punto de hacerlos irreconocibles dentro de su contexto original. Con tan variopintos ingredientes es posible destacar unos y desmerecer otros seg&uacute;n convenga a las circunstancias. Y por supuesto la vida de las personas queda a merced de la parte que se quiere potenciar en un momento determinado. En este sentido se puede oscilar entre la suerte y la desgracia con una pasmosa facilidad.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">El r&eacute;gimen tambi&eacute;n tiene otro discurso m&aacute;s tangible para divulgar sus bondades. Una sociedad m&aacute;s o menos igualitaria que comprende un meritorio sistema de seguridad social y de educaci&oacute;n, y el subsidio de bienes de consumo a la poblaci&oacute;n, un asunto este vinculado al reparto equitativo de la escasez y que estar&iacute;a destinado a desaparecer en una supuesta abundancia futura. Si en los a&ntilde;os de apogeo comunista alguien hubiese tenido la ocurrencia de defender la  Revoluci&oacute;n &uacute;nicamente con estos argumentos terrenales habr&iacute;a sido acusado de materialista -palabra maldita en la ret&oacute;rica comunista-y no compartir los ideales revolucionarios: los que hablan de una moralidad socialista, abstracta como la fe, sobre la que se construir&aacute; ese hombre nuevo que salvar&aacute; a la humanidad de sus pecados ego&iacute;stas, y los librar&aacute; de ser ellos mismos. Este es el gran dilema al que se han tenido que enfrentar muchos cubanos, no saber como pensar y que decir en cada momento para no desentonar con la tendencia oficial que est&eacute; vigente.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">En la actualidad cuando ya no existe el bloque de pa&iacute;ses socialistas y no hay rastro de ese hombre nuevo, seguramente porque solo existi&oacute; en el imaginario de la doctrina y la liturgia de las formas comunistas, ha vuelto a cobrar auge el alegato social, es decir los pregonados logros revolucionarios; a fin de cuentas siempre fueron el escaparate de la Revoluci&oacute;n en el exterior. Se puede afirmar entonces que el r&eacute;gimen tiene un doble lenguaje, por un lado est&aacute; el credo, el reducto te&oacute;rico que pretende seguir sentando c&aacute;tedra, la doctrina y el rito asociado a esta; y el otro que pertenece al &aacute;mbito de lo pr&aacute;ctico con un modelo social progresista basado en las prestaciones p&uacute;blicas que ofrece el Estado. A pesar de que el sentido com&uacute;n y el ejemplo de otras sociedades democr&aacute;ticas fuera del modelo comunista con similares, y a veces m&aacute;s eficientes, resultados sociales, apuntan a que no hay relaci&oacute;n entre ellos, el r&eacute;gimen se empe&ntilde;a en demostrar que el segundo solo existe como consecuencia del primero; pero adem&aacute;s lo hace &uacute;nicamente para consumo dom&eacute;stico, eximiendo de este enojoso requisito militante a los nuevos aliados pol&iacute;ticos- despu&eacute;s de desaparecer la URSS-<span> </span>que tambi&eacute;n tienen o pretenden sociedades<span> </span>m&aacute;s igualitarias en un marco democr&aacute;tico tradicional.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Esta ha sido una constante del r&eacute;gimen cubano cuando ha buscado apoyo y simpat&iacute;a para su modelo de sociedad, mostrar los resultados tangibles de su obra social y omitir el calvario dogm&aacute;tico al que esta subordinado ese bienestar para los cubanos. Lo bueno que reconoce en los amigos parece no estar a la altura cuando se trata de aplicarlo a los nacionales por ser demasiado trivial. Habr&iacute;a que preguntarse si este doble rasero es puro cinismo, el sentimiento de verg&uuml;enza del que miente, o el af&aacute;n excluyente del que se cree poseedor de una verdad herm&eacute;tica. Quiz&aacute;s sea un poco de todo, aunque lo m&aacute;s probable es que la doctrina sea solamente un pretexto para justificar la permanencia en el poder de la clase dirigente, que sin el aderezo de un fundamento te&oacute;rico para justificarse ser&iacute;a vista por propios y extra&ntilde;os como una dictadura m&aacute;s; pero si este dominio es consecuencia de lo que dicen las escrituras sagradas, la doctrina hecha a medida, adquiere apariencia de legitimidad.</p>]]></description><pubDate>Mon, 28 Apr 2008 10:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>La verdad de las mentiras ( II )</title><link>https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/2008/040501-la-verdad-de-las-mentiras-ii-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/2008/040501-la-verdad-de-las-mentiras-ii-.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">Desde una perspectiva hist&oacute;rica algunos especialistas que estudian la Revoluci&oacute;n Cubana en su conjunto consideran que efectivamente hubo dos etapas: una revoluci&oacute;n liberal que termin&oacute; al segundo a&ntilde;o, y otra comunista o socialista que le sucedi&oacute; a partir de 1961. Es l&iacute;cito decir que en los procesos hist&oacute;ricos sus protagonistas no se detienen en definiciones acad&eacute;micas establecidas a posteriori, ni en fechas consensuadas para definir una cronolog&iacute;a determinada. Los que vivieron aquellos hechos no sab&iacute;an nada de etapas porque evidentemente se vive de corrido no a saltos, y los golpes de tim&oacute;n que daban los l&iacute;deres revolucionarios fueron interpretados por una gran parte de la sociedad como peque&ntilde;as traiciones y tambi&eacute;n de esperanzas, hasta que por acumulaci&oacute;n de las primeras desaparecen las &uacute;ltimas. Por esta raz&oacute;n no se puede fijar con certeza el antes y el despu&eacute;s. En este sentido podr&iacute;a decirse que cada sector de poblaci&oacute;n perjudicado encontr&oacute; su propio momento para sentirse traicionado, incluso los que se sintieron c&oacute;modos en los albores del r&eacute;gimen socialista, que a&uacute;n desconoc&iacute;an hasta donde llegar&iacute;an las prohibiciones y el cors&eacute; de las directrices comunistas.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">Siguiendo la secuencia de los acontecimientos est&aacute; claro que al comienzo los lideres de la Revoluci&oacute;n no discriminaban mucho entre sus seguidores, de aqu&iacute; sale lo que puede considerarse una gran alianza de clases sociales, pero todo cambi&oacute; cuando se afianz&oacute; el liderazgo. Ser&iacute;a muy presuntuoso averiguar todas las motivaciones que tuvieron aquellos que, a pesar de haber aplaudido un discurso m&aacute;s ponderado al principio luego hicieron lo mismo ante el venidero discurso radical, pero al menos se puede convenir que hab&iacute;an dos grandes grupos: los que sacaron sus cuentas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas con saldo positivo (de estos, los que se equivocaron en sus c&aacute;lculos pasar&iacute;an a engrosar la masa de traicionados y decepcionados en alg&uacute;n punto del camino), y <span> </span>los que ten&iacute;an algo que ganar porque antes no ten&iacute;an nada ( este colectivo estaba predispuesto al mesianismo y secundar a un l&iacute;der encantador de serpientes ).</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita"><span></span>Cuando el r&eacute;gimen socialista reescribi&oacute; la historia de estos a&ntilde;os para adaptarla a la ortodoxia comunista quiso apuntarse a las teor&iacute;a de la III Internacional, al socialismo se llega por una dial&eacute;ctica hist&oacute;rica ineludible consecuencia de las contradicciones fundamentales del sistema capitalista. Este presunto cientificismo y determinismo de los partidos comunistas, es completamente falso en el caso cubano. La  Revoluci&oacute;n no fue resultado de una lucha de clases, no fue una rebeli&oacute;n campesina contra los terratenientes, ni un alzamiento obrero contra el capital y la burgues&iacute;a, su cometido inicial era derrocar una dictadura, y a partir de ah&iacute; tomar&iacute;a la direcci&oacute;n que sus lideres provocaron.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">Despejada toda duda sobre que el futuro de Cuba a partir de 1961 estar&iacute;a ligado al socialismo sovi&eacute;tico, hab&iacute;a que resolver hasta donde llegar&iacute;a. En el tablero de la pol&iacute;tica global sovi&eacute;tica Cuba era un pe&oacute;n avanzado, y no tard&oacute; mucho (solo un a&ntilde;o) en asignarle una tarea peligrosa, la de convertirse en plataforma de misiles contra el enemigo: la conocida crisis de octubre, o de los misiles. El gobierno cubano pudo seguir una pol&iacute;tica propia, mantenerse de aliado militar y pol&iacute;tico de la URSS, y recibir contraprestaciones econ&oacute;micas por ello. Pero no fue as&iacute; porque los l&iacute;deres de la isla optaron por ser m&aacute;s papistas que el Papa y decidieron entrar en el cen&aacute;culo de los pa&iacute;ses socialistas, por la puerta grande, instaurando un r&eacute;gimen con la m&aacute;s alta ret&oacute;rica comunista, por la v&iacute;a r&aacute;pida y por las bravas, arrastrando a la sociedad sin pedir opiniones al pueblo, sin ning&uacute;n tipo de consulta democr&aacute;tica. Cuando el gobierno cubano habla de apoyo popular nunca se refiere a la parte consultiva del asunto, si no al acatamiento de la decisi&oacute;n; y esto en un entorno perfectamente controlado da los resultados esperados.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify">Partido Comunista, eliminaci&oacute;n de la propiedad privada, educaci&oacute;n en la doctrina marxista, unidad ideol&oacute;gica y sociedad monol&iacute;tica, purga de los detractores y no entusiastas, y dem&aacute;s preceptos comunistas, necesitaban de mucho tiempo para ser implantados. Esto motiv&oacute; que el periodo provisional, o preelectoral, durara diecis&eacute;is a&ntilde;os, pero a nadie se le ocurri&oacute; pensar que semejante lapso de tiempo podr&iacute;a considerarse una dictadura; debe ser que el tiempo solo comienza a correr despu&eacute;s de alcanzada la meta, cuando la democracia ya no puede decidir sobre los temas importantes.</p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify">Durante todos estos a&ntilde;os, hasta la actualidad, el r&eacute;gimen socialista se ha empe&ntilde;ado en que no se puede ser, esta prohibido existir, si no es considerado como parte de una unidad de contrarios. Solo se puede estar a favor o en contra del sistema y de una forma activa, en constante confrontaci&oacute;n, sobre todo por la parte que ostenta la gracia del poder que adem&aacute;s de tener la prerrogativa de clasificar a las personas del lado que est&aacute;n, no permiten que nadie pase de largo. No se puede ser ap&aacute;tico ni esc&eacute;ptico, distra&iacute;do ni particular, en fin no se puede ser individuo, acorde al precepto comunista de que el &ldquo;hombre nuevo&rdquo; es un ser colectivo. En estas circunstancias las personas que no se sienten una c&eacute;lula colectiva af&iacute;n a la pol&iacute;tica del gobierno adem&aacute;s de huir con el sambenito de contrarrevolucionarios, cuando pueden porque la puerta de salida no esta abierta, solo les queda sobrevivir dentro de la vor&aacute;gine simulando las conductas adecuadas. Los l&iacute;deres saben de la enorme cuant&iacute;a de simuladores, pero a la hora de contar el apoyo popular se trata de sumar no restar. Lo necesario, lo vital para el r&eacute;gimen cubano es que las personas parezcan, no sean.</p>]]></description><pubDate>Sat, 05 Apr 2008 11:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>La verdad de las mentiras (I)</title><link>https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/2008/040101-la-verdad-de-las-mentiras-i-.php</link><guid isPermaLink="true">https://laverdaddelasmentiras.blogia.com/2008/040101-la-verdad-de-las-mentiras-i-.php</guid><description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify">Diego de Saavedra Fajardo afirm&oacute; que &ldquo;Todo<span class="cita"> el estudio de los pol&iacute;ticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira y que parezca verdad, disimulando el enga&ntilde;o &ldquo;, ser&iacute;a mucho suponer que la mayor&iacute;a de los pol&iacute;ticos conozcan la obra de este escritor y diplom&aacute;tico espa&ntilde;ol del siglo XVII, pero lo cierto es que sus actos hacen honor a dicha m&aacute;xima. En este empe&ntilde;o goebbeliano de mudar la mentira en verdad lleva el r&eacute;gimen de Fidel Castro casi medio siglo de existencia. Es tal el c&uacute;mulo de embustes en estos a&ntilde;os que bien se podr&iacute;an clasificar por categor&iacute;as: la mentira m&aacute;s lograda, m&aacute;s creativa, las nocivas o inocuas, duraderas o ef&iacute;meras, relevantes e insignificantes; as&iacute; hasta abarcar todo el espectro cualitativo de lo incierto. Sin embargo hay una mentira, que considero la mayor de todas por su propia esencia, alcance y lo sostenida en el tiempo: la identificaci&oacute;n de la Revoluci&oacute;n Cubana con el Comunismo desde su alumbramiento, como si se estuviese ante la versi&oacute;n caribe&ntilde;a de la revoluci&oacute;n bolchevique.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">Al margen de la formaci&oacute;n ideol&oacute;gica de algunos de sus l&iacute;deres, que en mayor o menor medida pudieron simpatizar con el ideario comunista en la etapa prerrevolucionaria, en tal caso una vez tomado el poder no obraron bajo sus convicciones personales, lo hicieron adecu&aacute;ndose a las expectativas populares del momento. La Revoluci&oacute;n Cubana de 1959, fue una revoluci&oacute;n social de fuerte car&aacute;cter populista y nacionalista, que una vez cumplido su principal cometido de derrocar al dictador Batista emprendi&oacute; una serie de reformas estructurales destinadas a mitigar la sed de justicia social del pueblo cubano. </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">En lo que podr&iacute;a llamarse pr&oacute;logo del proceso revolucionario donde se perfilaba el programa de cambios, los lideres revolucionarios dejaron entrever el car&aacute;cter provisional de su mandato, con respeto a la constituci&oacute;n de 1940 y la convocaci&oacute;n de elecciones en cuanto las circunstancias fuesen propicias. La provisionalidad era necesaria para fijar las bases de funcionamiento de la nueva sociedad. Formaban parte de este nuevo orden: el castigo, casi improvisado y muchas veces injusto, de los afectos al r&eacute;gimen anterior; la ley de reforma agraria; rebaja de alquileres y tarifas el&eacute;ctricas; confiscaci&oacute;n de bienes malversados; prohibici&oacute;n del juego y la prostituci&oacute;n; enmendar la carencia de derechos laborales; educaci&oacute;n de las clases humildes y acceso de estas al sistema sanitario; establecer igualdad de derechos sin menospreciar a nadie por su raza o estrato social; y dem&aacute;s medidas. Como en todo cambio radical y violento de la realidad, inherente a cualquier proceso revolucionario, pronto comenzaron las hostilidades de los sectores que se opon&iacute;an a la transformaci&oacute;n del orden establecido. Pero lejos de constituir un escollo insalvable, estos hechos alentaban al gobierno a que buscase con m&aacute;s ah&iacute;nco el apoyo de las clases populares, y en una relaci&oacute;n de ida y vuelta estas se radicalizaran.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">Es en este ambiente de confrontaci&oacute;n donde los medios opuestos a la Revoluci&oacute;n, tanto dentro como fuera del pa&iacute;s, tacharon a sus l&iacute;deres y al proceso de comunistas, siguiendo los modos propios de la &eacute;poca en el contexto de la guerra fr&iacute;a. El gobierno se apresur&oacute; a tildar esas insinuaciones de calumnias y no le faltaron argumentos para defenderse. Hab&iacute;a apelado al capital nacional para que invirtiese en el desarrollo de la incipiente industria como alternativa a las inversiones especulativas, y en su gira por EE.UU. Fidel Castro anim&oacute; a los capitalistas a invertir en el desarrollo del pa&iacute;s. En numerosas intervenciones publicas el l&iacute;der revolucionario dejo patente que pensaba respetar la propiedad privada y mantener la libertad de prensa de los medios, tambi&eacute;n a los que le eran hostiles. La negaci&oacute;n de sus v&iacute;nculos con el comunismo alcanzo su m&aacute;xima expresi&oacute;n p&uacute;blica en el discurso pronunciado en la Plaza C&iacute;vica el 8 de mayo de 1959 al regreso de una gira latinoamericana.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita">A pesar de tener una fuerte impronta nacionalista y defender la soberan&iacute;a por encima de todas las presiones, Fidel Castro no encontr&oacute; mejor soluci&oacute;n para defender la Revoluci&oacute;n Cubana que establecer relaciones con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Flirteando en un principio, y luego declar&aacute;ndose abiertamente socialista ante las amenazas que proven&iacute;an desde la plaza que los cubanos contrarios a la Revoluci&oacute;n establecieron en el vecino del norte. Este acto de supervivencia marc&oacute; el punto de no retorno a la verdadera Revoluci&oacute;n, al proceso que recibi&oacute; el apoyo de la inmensa mayor&iacute;a de cubanos, cuando estos aun eran capaces de creer en algo sin tener coartada su libertad. Aunque en honor a la verdad, las malas maneras totalitarias y excluyentes comenzaron tiempo atr&aacute;s cuando los lideres revolucionarios descubrieron que no todo el mundo quer&iacute;a ser salvado por los nuevos ideales de justicia. Cuba derrot&oacute; la agresi&oacute;n armada que vino desde el exterior, y ante la disyuntiva de defender la Revoluci&oacute;n con medios propios o guarecerse bajo el paraguas de un aliado poderoso, opt&oacute; por lo segundo; y esto supuso una traici&oacute;n a los ideales primarios de la Revoluci&oacute;n, una deslealtad hacia el pueblo cubano. Este nuevo aliado, o quiz&aacute;s sea mejor llamarle padrino, iba a cobrarse su tributo: la instauraci&oacute;n del sistema socialista- comunista en la isla. A partir de ese punto ya no deber&iacute;a llamarse Revoluci&oacute;n si no Instauraci&oacute;n, instauraci&oacute;n de un r&eacute;gimen comunista.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita"></span></p><p style="text-align: justify;">El h&aacute;bil gobierno revolucionario quiso conservar el enorme cr&eacute;dito pol&iacute;tico que le dio hacer la Revoluci&oacute;n sobre una amplia alianza de clases, y conserv&oacute; el nombre adjetiv&aacute;ndola de socialista. Tampoco se puede descartar la posibilidad de que los l&iacute;deres ensimismados en su caudillismo no hayan notado la diferencia, pero el pueblo s&iacute;. Como toda traici&oacute;n hecha a hurtadillas, en la primera intervenci&oacute;n que Fidel hace publica sus intenciones la llama revoluci&oacute;n social, no socialista; m&aacute;s adelante ya no hacia falta disimular, y qued&oacute; para siempre el apellido Socialista con todas sus letras. Esta forma de ganar legitimidad ante el futuro r&eacute;gimen comunista que se avecinaba constituy&oacute; no solo una apropiaci&oacute;n de nombre, tambi&eacute;n una mentira que perdura hasta hoy. Por otra parte, retener el nombre de Revoluci&oacute;n resulto muy &uacute;til a lo largo de los a&ntilde;os, dando la impresi&oacute;n de un proceso din&aacute;mico que no termina nunca, de este modo siempre se puede mover la meta inicial o crear otras nuevas seg&uacute;n las circunstancias; sobre todo que cuando desaparecieron los pa&iacute;ses socialistas de Europa, los cubanos no se quedaron hu&eacute;rfanos de definici&oacute;n para su realidad.</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><a href="http://anexos.blogia.com/" target="_blank"><strong>Consultar anexos con fragmentos de los discursos de Fidel Castro, que definen las primeras intenciones de la Revoluci&oacute;n.</strong></a></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify"><span class="cita"> </span></p>]]></description><pubDate>Tue, 01 Apr 2008 01:08:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
